Final de trayecto

Ahora la música se ha terminado
y entiendes por qué morirás solo
ya no queda gente en este salón
y nadie será invitado

Mientras
La lluvia se empeña en borrar
el rastro de tus tristes hazañas
y el frío atenaza tus viejos huesos
miras por la ventana
como el sol se precipita
en un horizonte sin futuro

Llegó el último baile,
llegó de repente, aunque esperases
atento a las señales del desastre
a un final anunciado,
a la parca, vieja amiga de tus sueños

Ya no queda gente en este salón
y nadie será invitado

Este es el último fallo,
la postrera decepción
de cuanto hiciste o creíste,
este es el final, amigo,
ya no queda papel en el librillo
y no habrá un último cigarrillo
no habrá cena para el condenado
solos tu y la noche
solos tu y el olvido

Esta es la última hoja
tu mortaja, negro sobre blanco
como siempre, sólo palabras
en un puente infinito de locura
que pretende la razón
que te desborda
y te define
Palabras para un fin anunciado
desde el momento que naciste
con fecha de caducidad

Ya no queda gente en este salón
y nadie será invitado



Helena

Moriré en Troya
Y te arrancaré de los brazos
de tu marido
y descansaré en tus abrazos
de infinita traición

Decidí en una manzana
quién y por qué eras tu
y los dioses
no
    me
          lo
perdonarán
                     nunca
lo sé

Vendrán los navios negros
llenando el mar de silencio
y en sus banderas vendrá la muerte
para sacudir mi sueño

Troya eres, serás Troya
Eterna en este último beso
mientras fabrico tu risa matutina
mientras compro las lunas
de tu eterna noche enamorada
Y entonce me iré
para que olvides que nunca
has de confiar en mi sonrisa

ultima verba

Esta es la última noche que te escribo
y lo juro, en vano,  sobre una pila de botellas
vacias, como mi corazón
No deseo que el frio que camina mis huellas
alcance la sonrisa que precede tu cara
ni hiele la cálida razón de tus palabras
sin embargo, en el fondo, espero que oigas
el lamento de mis versos, y entiendas
la razón de estas últimas lágrimas

Esta es la última canción que te dedico
sentado sobre mis propósitos baldios
a punto de encender la pira que consuma
toda la tristeza destilada en un barril
de ausencia premeditada,
de silencio consentido,
de ganas muertas
de tiempo abrasado de olvido

Y ya las calles no repiten tu mirada
pero recuerdo cuando te esperaba
 y el viento de abril te nombraba frágil
para anunciar la llegada de autobuses
y esperanzas cansadas
Y ya Oviedo no te espera en plazas
donde los bares cambiaron las flores
por velas y vacios
Por desconocidos que caminan
ignorando los versos que construi
para llevarte conmigo

Esta es la última cerveza que te nombra
mientras vomito las razones
que te hicieron la dueña de mis actos
y mis palabras
ahora que el silencio transita mi locura
y me recluye en este exilio definitivo
para que los dias renueven proyectos
y pueda  entender que significa
todo este crepúsculo
al que me has acostumbrado
con tu eterna ausencia