No confundas mi silencio con olvido
Tan solo defiendo los recuerdos
de la rabia que alumbró tu partida
que hizo arder mi corazón maduro

No te espero y sin embargo camino
a menudo los lugares que solíamos
y hago crecer esperanzas donde solo
hay frios bancos y vasos vacios

No me esperes hoy, ni mañana, ni nunca
porque nunca es muy poco tiempo
para quien subió de tu mano al cielo
para caer como Ícaro en su sueño

No te escribo y sin embargo leo
las palabras que recorren este verso
demasiado veraces para contenerte
mínimas en la alegría que esconden

No se borrar el rastro que te marca
y la luz del oeste que amanece 
mis días de infame penitente
reo de un pecado que nunca cometí

No confundas mi olvido con silencio
Tan solo armo los muros de esta celda
que me proteje de la furiosa tristeza
que anega mi alma pecadora y profana





Soneto 24

Ojalá tu piel dorada marcase
el horizonte de mi amanecer,
para demorar cada mañana
las razones para levantarme 

Ojala en tus ojos hallase
la estrella que guia mi destino
para fijar rumbo y ocuparme
tan solo de mantener su brillo

Buscar sentido en este azar
parece casi imposible tarea
para un corazón cansado

Y aun así, trabajo los versos
que iluminen los arreboles
de tus perfectas mejillas