Agosto

Se desliza el verano entre tus dedos
mientras sueñas todas las fiestas de mañana
y apuras el trago amargo de soledad
que define tu inocua existencia

Has decidido, y la opción es válida
no merece la pena seguir buscando
aquello que no vas a encontrar
porque sabes que no será cierto

Te aburre la gente y te recluyes
en tu santuario, en tus palabras
capaces de alumbrar o arruinar

Todo aquello que has construido
Esperas el otoño porque sabes
que esta luz solo es fantasía

Meditación en la mitad de ninguna parte

Tal vez fueron los católicos 
Los que me enseñaron la fe
Lasciva amante del dolor 
De la absoluta desesperanza
De la capacidad de ignorar
La estúpida realidad 
Que te rodea a diario
Cree, no preguntes, 
No desees más que aquello
Que posees
Creo que fue listo lucifer
Engañando al hombre
Con voz de dios
Y proponerle que nada
Existe más allá de su poder
inaudito poder que nada puede
contra la voluntad del hombre
la perversa voluntad de destrucción
que nos guia a diario

He abrazado mi fe,
He perdido mi fe,
He odiado mi fe,
He sucumbido a mi fe,
Y ahora ya no sé
que voy a hacer
sin fe
¿Cómo creer que mañana
tendrá sentido ?
si ya no creo
si ya no espero
más allá de esta noche
ebria de ausencias
que se resuelve en versos
que agoniza de amor
que se desangra en palabras
que tan solo invocan tu nombre

Sin nombres, sin recuerdos,
sin malicia, sin pasión
borra las referencias
ha pasado ya
Puedes emborracharte tanto
como quieras
Pero el espíritu del vino
no te devolverá la fe
ni la esperanza
Tan solo amortiguará
las lágrimas rebotadas
contra la almohada
y con la madrugada
habrás de recoger tu
cuerpo cansado
para iniciar un nuevo día
para vivir de nuevo
la rutina que conduce
tus solitarios pasos

Y sin embargo
sabes, en tu yo interno
que esa rutina
volverá a saltar por los aires
cuando, de pronto,
una sonrisa, una palabra, una mirada
desde una extraña, desde una amiga,
desde un amigo, desde un extraño,
desde el fondo de un escaparate,
desde el fondo de tu alma impía
haga brotar la primavera
de tu fe renovada



Nomenclatura

Al fin y al cabo
eres una lista,
infinita de pasado,
nombres y ausencias,
aciertos y fracasos,
olvidos y amigos,
una lista, no más,
es cuanto tienes en este
preciso instante
depende de tu balanza
es ayer, es niñez
es una guerra adolescente
contra ti mismo
prolongada, soterrada
rompiendo los espejos
que te muestran los ojos
cansados de esperar
Es la sonrisa audaz
de una desconocida
desde la ventana de
un autobús que arranca
es la cosecha que atesoras
en un almacén cuántico
que desconoce tus intenciones
y es y no es,
ya que puede que si
o puede que no
recuerdes el camino
que te regresa a él

Quizá tenga sentido
esa lista, y sea el código
que revele tu fortuna
y retornes a tu isla
siempre añorada
y los tuyos disfruten
de tu presencia deseada
Pero repásala, es largo viaje
y poca recompensa
si te pierdes
en la  esperanza de llegar
a tu Ítaca soñada
No eres un héroe
es tarde para eso
los dioses se cansaron
de procrear bastardos
y solo somos seres
falibles, indefensos
ante una eternidad aterradora
que nos afianza a la vida
a nuestra lista de pasados
a nuestra lista de futuros
a nuestra bitácora
de navegantes indecisos
en una realidad inmarcesible
en una vida corta
para tantos mares