Ángeles caídos

Sentado en el borde del camastro
Apuro el trago caliente de la botella
intentando recuperar la noción del tiempo
y el nombre de la mujer que yace
desnuda de razón al otro lado
de las sábanas
lio y enciendo un cigarrillo
mientras busco donde he dejado
mi ímpetu y las risas
que me llevaron hasta allí
y rebusco entre el humo
los diagramas que den sentido
al laberinto que mi mente
ofuscada me propone
el espejo me devuelve patético
la figura desnuda de un borracho
incendiados los ojos de tristeza
y una mueca de desprecio
de quien descubre la realidad
carente de significado, de destino
plena de un instante sin futuro
de un atardecer nublado

Sentado al borde de mi vida
miro alrededor y entiendo
que esa habitación
es lo más parecido a un hogar
que hallaré en este tiempo
que los minutos que he pagado
son el pasaporte a una tranquilidad
que no merezco, y sin embargo,
sigo buscando, esperando
No es más que amor por dinero
Conversaciones intrascendentes
Pero llenas de cariño
Falso pero tan íntimo 
Más real que muchas
reuniones familiares
llenas de odios y desprecios