Acróstico

Me enseñaste que el otoño
Apenas es una estación de tránsito
Resolviendo mis ecuaciones pendientes
Íntimas y ajenas para seguir soñando
Alumbraste mi laberinto recurrente

Fijando luciérnagas en las salidas
Luces vivas que se adaptan, cambian
O buscan soluciones contra mis miedos
Rompiste el espejo deformado y así
Encendiste mis palabras, mis versos,
Zozobras que me salvaron de los naufragios

Gracias siempre, por todo este tiempo
Rehaciendo mis alas maltrechas
Alimentando la sonrisa de mi alma
Condenada de inservibles pecados
Ignoro el futuro y sin embargo
Ahí estarás, lo sé, como el viento
Soplando, susurrando, nuevas respuestas