ANTÍGONA

Todos somos Antígona, sólo buscamos justicia y paz, un lugar donde enterrar nuestros sueños rotos, nuestras alegrías demoradas, nuestro placer pervertido. Todos somos Antígona, proscritos por pretender un lugar donde honrar el recuerdo amable de los tiempos felices. Hemos decidido morir antes de que nos maten, hemos abandonado toda esperanza de recuperar los viejos silencios, la vieja armonía de la confianza, el gusto por la tranquilidad. Y ellos siguen allí orgullosos de sus miserias, henchidos del poder que les dimos y que nos arrebataron, incapaces de dar solución al descalabro, inanes ante la basura que generaron. Todos ellos, jugando a ser distintos cuando son un mismo lastre. Todos ellos ocupados en salvar sus culos sacrosantos mientras nos arrojan a los pies de los caballos.