CAZA MAYOR

La presa está herida. La jauría, azuzada por sus amos, aúlla y se lanza en su persecución. Los batidores agitan palos y banderas, gritan y vocean para acorralar a la pieza. Los perros huelen la sangren y  corren excitados, enloquecidos, tras su rastro. Seguros en sus monturas los señoritos avanzan implacables tras sus siervos y animales.Todo parece seguir el curso en esta montería desatada. Sin embargo, quizá el "bambi" haya prosperado en su cornamenta y no se asuste tan fácilmente y se vuelva rápido y mortal contra sus atacantes. Quizá la manada se agrupe en torno al herido y haga frente a todos cuantos le atacan. Quizá el coto no sea tan privado y otros, hasta los furtivos inesperados, hagan presa del animal herido. O tal vez la jauría enloquecida se lleve por delante el trofeo y ya no quede nada para celebrar.