Y FUERON FELICES...

 Asisto incrédulo al espectáculo deplorable llamado Felipe y Letizia; una miniserie sin "chicha ni limoná" que se dice. La cadena basura hace de nuevo un lamentable favor al público primero contra-programando ( ojalá las multas les quitaran las ganas) y después sirviendo en bandeja un incalificable esperpento pretendida-mente realista en la que nadie sale bien parado. Los reyes son una burda parodia que no llega ni a la cota de caricatura, sin rasgos definidos y sin ningún interés, y que decir de Felipe y Letizia, diálogos sosos de una ínfima calidad. Pero no voy aquí a criticar un producto que viniendo de donde viene ya queda definido, no, lo que quiero resaltar es que si todo es cierto ( permítanme una duda razonable) hemos estado a punto de llegar a la república por el camino más inverosímil, la abdicación del heredero de la corona. Porque está claro que de haber abdicado Felipe por amor (ejem, ejem) el que su hermana Elena, divorciada, llegase a ser reina de España hubiese sido complicado, así que está claro que sería cuando menos necesaria una modificación de la carta magna, ocasión que los republicanos no dejaríamos pasar de ninguna manera para poner las cosas en el sitio en que deberían haber estado desde hace mucho tiempo, Sacando fuera de este país una reliquia de tiempos pasados impuesta por el pequeño dictador. Así que en el fondo estoy triste porque hubo una ocasión en que el cuento pudo acabar bien pero algo se torció. Así que niños y grandes, ya sabeis como acaba esta historia:
Y fueron felices y comieron perdices y nos dieron con la puerta en las narices.